27.7.08

En Busca de la Luz


(publicat al blog "La Masonería Explicada")

¿Cuándo y por qué nace la Francmasonería?
Es cierto que hoy está comúnmente admitido que esta tiene un origen formal, al menos en la forma en que se la conoce en la actualidad, a principios del siglo XVIII y que lo hace como hija o heredera de ese siglo, el Siglo de las Luces, que vendrá a significar un punto de inflexión en la historia de la cultura humana en su camino hacia la libertad y la Luz.
Lo cierto es que Ilustración y Francmasonería, operando en el mismo espacio y tiempo se reforzaron mutuamente. La Francmasonería con su evolución durante el siglo, se convirtió en un potente medio canalizador de las nuevas ideas, el Siglo de las Luces con sus concepciones antropocéntricas, modificó, al menos en parte, la forma de entender los principios francmasónicos subrayando los principios de la razón, el humanismo y la ciencia.
Ahora bien, la historiografía masónica, demasiado centrada en un punto de partida establecido en el nacimiento de la primera Gran Logia de Londres en 1717, no puede dejar de observar en qué medida existe una continuidad filosófica, y un vínculo cierto en los acontecimientos que se suceden entre la recuperación de una concepción clásica de la razón y la ciencia operada en determinados círculos humanistas y artísticos del renacimiento italiano y el propio nacimiento de la francmasonería moderna y cómo en algunos gremios renacentistas inmersos en un escenario de fuertes controversias políticas y religiosas, comenzó a tomar cuerpo una estrategia, en la que la transmisión del conocimiento, “la luz”, tendría, más allá de una utilidad meramente profesional, la finalidad de una agenda política de emancipación. (1)
¿Qué significado tiene la “Luz” en el periodo de la Ilustración?
Quizá lo que mejor caracteriza este periodo es la confianza en el poder de la razón humana. Se llegó a asumir que mediante un uso juicioso de la razón, un progreso ilimitado sería posible. Se confiaba en que a través de una educación apropiada, la humanidad podía ser modificada para mejorar. Se otorgó un gran valor al descubrimiento de la verdad a través de la observación de la naturaleza. Se pensaba que las aspiraciones humanas no deberían centrarse en la próxima vida, sino más bien en los medios para mejorar las condiciones de la existencia terrena. La libertad y la felicidad mundana, por lo tanto, fueron antepuestas a la salvación religiosa.
Ahora bien, más que un conjunto de ideas fijas o una doctrina, la Ilustración implicaba una actitud, unmétodo de pensamiento, una formar distinta para la búsqueda de la verdad. De acuerdo con Kant, el lema de la época sería “sapere aude” “atrévete a saber”. Surgió un deseo de reexaminar y cuestionar las ideas y los valores recibidos. La nueva concepción ilustrada traería consigo un cambio absoluto de paradigma tanto en lo político, como en lo cultural, en lo económico o en lo social, forjando la modernidad, y conduciendo tras las declaraciones de Derechos y, sobre todo, la Revolución Francesa a la caída del Antiguo Régimen.
Aplicando una lente al rayo de Luz
La física nos define la Luz, como una radiación electromagnética que es percibida por nuestros ojos cuando alcanza una determinada longitud de onda. Existen diversas frecuencias de onda que generan un tipo de luz que no alcanzamos a ver.
Hoy sabemos que la imagen de lo que vemos no procede de nuestros ojos ni tampoco en última instancia de los objetos que observamos, sino de la proyección sobre esos objetos de la luz emitida por un foco, en nuestro caso el sol, cuyos rayos, al rebotar en los objetos, y dependiendo de las características de éstos, rebotarán proyectando hacia nuestros ojos una imagen determinada.
En el caso más sencillo, el rayo de luz viaja en línea recta desde el foco emisor hasta el objeto y, rebotando en este, llega hasta el órgano receptor. Esto es lo que denominamos reflexión.
Existen superficies y objetos que absorben la mayor parte de las radiaciones luminosas que les llegan. Estos objetos se ven de color negro –permanecen ante nosotros en la oscuridad-. Otros tipos de superficies y objetos, absorben sólo una determinada gama de longitudes de onda, reflejando el resto que aparecerá ante nuestros ojos con distintos colores.
Por último, existe la posibilidad de interferir entre el foco emisor y el receptor, cuerpos transparentes, lentes capaces de reflejar parte de los haces luminosos mientras que otra parte son desviados en una dirección distinta en función de su forma. Es lo que se denomina refracción. Estas lentes a veces funcionan como los espejos de las ferias que distorsionan, engrandecen o disminuyen la imagen proyectada mostrando imágenes grotescas de la realidad.
Pues bien, en el proceso del pensamiento, la lente que media entre el foco de luz y el objeto observado no es otra que la razón, el juicio crítico, la capacidad especulativa, (del lat. speculum, espejo).
En el proceso especulativo, el foco que proyecta su luz sobre el objeto de su atención es la conciencia. Dicha luz retornada tras su paso por la lente de la razón, devolverá una imagen más o menos límpida o distorsionada de la realidad.
La clave, en el caso del pensamiento humano, es que el foco emisor es el mismo que el receptor y, al igual que los rayos del sol, multiplican su potencia cuando se ven reflejadas sobre un espejo, la luz de nuestra conciencia, reflexionando sobre la realidad y mediatizada por el espejo de la razón, es capaz de multiplicar su potencia produciendo un cada vez mayor despertar de la propia conciencia haciendo aparecer ante si nuevos escenarios de la realidad inexplorados o invisibles hasta entonces.
Al igual que ocurre con los rayos del Sol, nosotros no somos capaces de percibir nuestra capacidad conciente más que cuando la proyectamos sobre nuestro entorno. Por último, y al igual que existen tipos de rayos solares que nuestros ojos no están capacitados para detectar, si no nos valemos de instrumentos adecuados, existen conocimientos subconscientes, intuitivos que no somos capaces de proyectar hacia el exterior y, por tanto de percibir y potenciar, si no es mediante la utilización de lentes distintas a la razón, este es el papel que han jugados las artes en las capacidades humanas.
La conciencia, combinación creativa de inteligencia e imaginación, de genio y audacia, es la Luz que los hombres del siglo XVIII consiguieron despertar de forma colectiva sintiéndola y potenciándola como un rayo vivificador y liberador.
El Siglo de las Luces concluyó con la Revolución Francesa.
Desde la época del Terror hasta la del actual Terrorismo, de justificaciones revolucionarias, nacionalistas o religiosas, pasando por las guerras de independencia o las dos guerras mundiales, bien fuera por la reacción de aquellos quienes habían perdido gran parte de sus privilegios como consecuencia de las ideas ilustradas, bien por los excesos cometidos en una u otra dirección por los mismos que se vieron beneficiados por tales ideas, lo cierto es que la mayoría de los acontecimientos durante los siglos XIX y XX se han empeñado en contradecir, hasta prácticamente limitarla al espejismo de una ilusión imposible, la confianza en el progreso del género humano y la razón como herramienta para la búsqueda de la verdad.
En todos los casos, hay que decirlo categóricamente, no ha sido la estrategia de la ilustración en pos de la libertad y la felicidad humana la que se ha mostrado equivocada, ni el Humanismo ilustrado el que debe ser rechazado, como pretende la visión postmoderna y demuestra el resurgir de lo místico, por habernos expuesto a las oscuridades que amenazan nuestro tiempo. Ha sido más bien el uso inadecuado de unas lentes empañadas por las huellas de la ignorancia, las ambiciones y los fanatismos, el que ha generado una distorsión de la luz que debía haber traído a nuestras conciencias, mostrando al hombre lo peor de si mismos.
No es limitando el uso de la razón, ni renunciando a nuestra libertad, como recuperaremos la confianza en el futuro. La luz sigue siendo la misma y sigue estando en el mismo lugar, pero ahora no siempre nos ilumina.
Es responsabilidad del ser humano, gestionar su propia libertad, individual y colectiva. El proceso de emancipación humana, que recibió su espaldarazo político durante los siglos XVIII al XX, pone al hombre en el reto de trazar su propio destino sin juicios postreros, ni pecados, ni perdón, más allá del peso de su propia responsabilidad. La libertad requiere de conocimiento y el conocimiento es Luz, pero una vez iluminado por una mayor conciencia de sí mismo y de sus potencialidades, es preciso asumir las consecuencias que supone el ejercicio de tal libertad con plena responsabilidad.
El espejo con el que proyectamos nuestra conciencia, la razón, debe ser pulido para que pueda reflejar de forma precisa las potencialidades y límites de nuestra realidad. Nuestras conciencias deben dirigirse proyectándose de forma responsable sobre la realidad que nos afecta aquí y ahora, para una vez esclarecida, alumbrar el siguiente paso en el camino del hombre, ayudándole a vencer todas las oscuridades y a adquirir la confianza necesaria para andar con rumbo cierto, dejando atrás el lastre de tradiciones, valores y modelos, cuando se han vuelto obsoletos, inútiles y pesados.
La consecuencia final de esta reflexión no es por tanto responder a la cuestión de qué es la Luz hoy, sino en que dirección debemos aplicar el foco de nuestra conciencia, para iluminada por la razón, ser capaces de percibir un nuevo horizonte de esperanza, el nacimiento de una nueva humanidad, mejor y más esclarecida.
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(1) Leonardo da Vinci, como pintor, arquitecto y humanista gibelino (contrarios al poder del papado) tendrá influencia en la política del rey ilustrado francés Francisco I, y en la creación del Colegio de Francia.

La crisis de la era conservadora



Article de Marc Bassets publicat a "La Vanguardia" (27/07/08)

El ocaso de la presidencia de George W. Bush ha dejado maltrecho al movimiento conservador, hegemónico en Estados Unidos en los últimos cuarenta años. Historiadores y estrategas políticos ven cercano el fin de la era de dominio republicano, que empezó con la llegada al poder de Richard Nixon en 1969 y, con los paréntesis de los demócratas Jimmy Carter y Bill Clinton, se ha prolongado hasta ahora.
A falta de tres meses para las elecciones presidenciales, nada está decidido.
Los sondeos, aunque dan ventaja al demócrata Barack Obama sobre el republicano John McCain, no son concluyentes. Pero el desánimo cunde en las filas conservadoras.
Tras el fracaso de la presidencia de Bush, con la que pocos quieren identificarse ya, cada vez más voces piden reformular el mensaje y actualizar las ideas. Por ejemplo, acentuado los tonos sociales y medioambientales.
En un artículo reciente en el diario conservador The Wall Street Journal,la influyente Peggy Noonan, que trabajó en la Casa Blanca de Ronald Reagan, el apóstol del movimiento, lamentaba que los republicanos hubiese "dilapidado" cuatro décadas de liderazgo. "El Partido Republicano sufre una crisis de identidad, una explosión a la luz del día, además de una angustia existencial adolescente", ha escrito el estratega republicano Alex Castellanos en la revista National Review,órgano intelectual de los conservadores.
Al desastre de Iraq y una economía al borde de la recesión se añaden cambios demográficos y sociales - entre otros, la inmigración y la pujanza del voto joven- que pueden alterar las mayorías estables de las últimas décadas.
La guerra y el fenómeno Obama han servido a los demócratas para incrementar su base y arañar en la republicana. En cambio, "desde el 2004, el Partido Republicano ha perdido terreno en casi todos los frentes demográficos y geográficos", constataban hace unos días, en un artículo, Ross Douthat y Reihan Salam, autores del libro Cómo los republicanos pueden ganarse a la clase obrera y salvar el sueño americano.Esta semana, en una librería cerca de la Universidad de Columbia, en Nueva York, un grupo de intelectuales vinculados a la revista Dissent - órgano, desde hace décadas, de la izquierda socialdemócrata estadounidense- debatieron sobre la era conservadora y su ocaso. "Íbamos a titular el coloquio El final de la era conservadora,pero al final hemos añadido un interrogante. Hemos sufrido tantas derrotas y decepciones...", dijo al comenzar el veterano filósofo Michael Walzer, autor de Guerras justas e injustas y director de Dissent.
El nacimiento de la era conservadora va asociado a la lucha por los derechos civiles en los años sesenta y a las turbulencias de esa década. Los demócratas perdieron el sur blanco, que hasta entonces había sido un feudo demócrata inexpugnable, después de aprobar las leyes antisegregación. Al mismo tiempo, los disturbios raciales y estudiantiles alejaron a las clases trabajadoras blancas del Partido Demócrata, lo que sentó las bases para la hegemonía republicana. "A mediados de los sesenta el movimiento conservador pasó de ser un movimiento de elite a ser antielite", dijo, en el coloquio, el historiador Joshua Freeman.
En su opinión, la era conservadora no empezó realmente hasta 1980, cuando Reagan llegó al poder y desmanteló el Estado del bienestar heredado del new deal de Roosevelt. "El movimiento conservador era un movimiento social e intelectual. Que se acabe dependerá de que haya un movimiento social e intelectual progresista. Y creo que no tenemos ni uno ni otro", apuntó Walzer. Lo cierto es que el movimiento conservador - un amalgama que incluye desde neocon hasta fundamentalistas cristianos, pasando por los conservadores tradicionales- ha transformado Estados Unidos, y, gane quien gane las elecciones de noviembre, en muchos de estos cambios no hay marcha atrás. "Nunca volveremos a tener el Estado del bienestar", lamentó el historiador David Greenberg, quien, sin embargo, cree que algunas ideas progresistas, como el matrimonio gay, cuentan hoy con un consenso social impensable hace unos años.
Dogmas conservadores - plenamente asumidos y desarrollados por los demócratas en los años noventa- como el libre mercado también se tambalean. En los últimos meses, el Gobierno de Estados Unidos y la Reserva Federal se han visto obligados a rescatar entidades financieras en dificultades. "Esto es socialismo", se ha quejado algún legislador republicano.
Tras años de desmadre en Wall Street, el debate para regular mejor los mercados está al orden del día. Paralelamente, la crisis económica y los miedos a la globalización alimentan los discursos proteccionistas en materia comercial. Si la era conservadora se asocia a las divisiones - políticas y culturales- que afloraron en los sesenta, su fin supondría también el fin de estas divisiones enconadas. Y, precisamente, el demócrata Obama se presenta como el candidato post-68, el único capaz de cerrar las heridas de los últimos cuarenta años y de reconciliar a las dos Américas. De momento, los republicanos han dejado de ser un referente en Europa, según el conservador David Brooks, columnista de The New York Times.
Brooks menciona a los conservadores británicos de David Cameron, "que han superado el thatcherismo", y "no sólo hablan de la guerra y el crecimiento económico", sino también del medio ambiente. Pero podría referirse a los españoles.
También estos han dejado de tener en Bush un referente, y parecen mirar a otras latitudes.


21.7.08

¡Así se defiende la Laicidad!

La larga historia de escándalos en Francia relacionados con el velo islámico, de casi 20 años, vivió hace unos días un episodio más, tras la decisión del Consejo de Estado de privar de la nacionalidad francesa a una inmigrante marroquí por el mero hecho de vestir un burqa.
En su sentencia del 27 de junio pasado, el tribunal supremo administrativo francés dio la razón a los jueces y funcionarios que, anteriormente, habían privado de la nacionalidad francesa a la marroquí Faiza M., madre de familia instalada desde hace años con su marido en el departamento de Yvelines, en la periferia suroeste de París.
El Consejo de Estado estimó que eso de llevar todo el cuerpo cubierto, y sólo los ojos descubiertos, demostraba “una práctica radical de la religión incompatible con los valores esenciales de la comunidad francesa, especialmente con el principio de la igualdad de sexos”.
La viceministra de Asuntos Urbanos, Fadela Amara, expresó inmediatamente el apoyo del Gobierno de Sarkozy a la decisión. E incluso elevó la subasta, al permitirse hablar del velo como “una prisión o una camisa de fuerza”. Hasta el secretario del Partido Socialista, François Hollande, expresó su satisfacción.
Lo menos que se puede decir es que esos aplausos demuestran una unanimidad total de la inmensa mayoría de la clase política francesa en torno a una idea: las manifestaciones de religiosidad que mezclan islam y feminidad son sistemáticamente interpretadas como “incompatibles” con la “comunidad francesa”, por ser juzgadas, sea cuales sean las circunstancias, como una forma de sometimiento de la mujer.
Veinte años después del primer escándalo relacionado con el velo islámico, tras varios decretos y una ley de prohibición de signos religiosos “ostentatorios” en establecimientos escolares, las principales fuerzas políticas francesas han alcanzado un consenso sobre laicidad: sólo los símbolos musulmanes extremos son “ostentarios” e “incompatibles” con una supuesta “comunidad francesa”. Los otros, no.
El consenso sobre la necesidad de preservar la laicidad en Francia es prácticamente total desde la ley de 2004 que prohíbe el “porte ostentatorio” de signos religiosos en las escuelas públicas o bajo contrato con el Estado.
Esta valiente medida en defensa de la laicidad y de los valores republicanos debería hacer reflexionar seriamente a nuestros políticos a este lado de lo Pirineos y más, cuando día si y día también observamos con desagrado la timidez (¿cobardía?) con que los partidos políticos (y me refiero concretamente a los de la izquierda y en especial al PSOE, aunque me duela decirlo) hacen frente a sus ineludibles compromisos en el alineamiento claro y rotundo en la defensa inequívoca de la laicidad.
El principio de Igualdad exige (si uno cree realmente en él) ser inflexible frente a cualquier manifestación de discriminación entre hombres y mujeres, y la Libertad nunca puede ser un refugio que justifique la libertad de expresión de sus enemigos (lease integristas musulmanes o católicos, que como todos sabemos tanto da porque los extremos se tocan).
No hemos estado luchando en Europa por los valores de la Ilustración desde hace siglos para acabar substituyendo el totalitarismo de la Cruz y el Cura por el de la Media Luna y el Imam.
En definitiva: VIVE LA FRANCE!!!

12.7.08

Pintures del món flotant


Avui he tingut ocasió de visitar l'exposició de gravats Ukiyo-e a La Pedrera.
Pels amants de la cultura oriental i la japonesa en particular, aquesta exposició no té preu.
Us la recomano fervorosament.

3.7.08

Restos del Franquismo Eclesiástico


Alberto Moncada.
Publicat a elplural.com (3/7/08)

España tiene peculiaridades sociales que no tiene el resto de Europa, por ejemplo, la intromisión de los obispos en la vida política.
En el resto de los países europeos que incluyen, la mayoría de ellos, la educación para la ciudadanía en su curriculum escolar, no sería inteligible que los obispos invitasen a los fieles a oponerse a ella e incluso alentasen la desobediencia a una ley aprobada por el Congreso. Ni en Francia, ni en Alemania, ni siquiera en Italia donde está domiciliado el Vaticano, centro de esa burocracia, se han atrevido los obispos a comportarse como sus colegas españoles Claro que tambien en España tenemos un partido conservador, con bastantes reliquias franquistas, que colabora entusiásticamente a esa intromisión episcopal y, en algún caso, como en la Comunidad valenciana que gobierna, hacen burla del precepto decretando que la asignatura se imparta en inglés.
Los obispos españoles, que formaban por derecho propio parte de las Cortes franquistas, reaccionan frente a la progresiva disminución de la práctica del catolicismo y a su propia irrelevancia social, con un empeño persistente en participar en política sin legitimación democrática y aunque nadie discute que puedan aconsejar a sus fieles a ese o a cualquier respecto, lo que es incompatible con el orden constitucional es que se arroguen la misma potestad de vigilancia moral que el franquismo les concedía. La moral ciudadana se convierte en ley ordinaria por consenso cívico sin legitimaciones externas. La moral democrática considera obligatorio el pago de los impuestos que la moral eclesiástica considera leyes meramente penales, es decir, que no obligan en conciencia. Si uno prueba a confesarse de haber engañado al Fisco verá que del confesionario no sale ningún reproche moral.
La equiparación gubernamental del decreciente catolicismo a otras confesiones que aumentan o se mantienen, como el protestantismo, el judaísmo y, sobre todo, el islamismo, sigue sacando de quicio al episcopado español que protesta porque el Gobierno reconozca un hecho sociológico.
En todo caso, el asunto más peliagudo, y que muestra la extrema pereza del Gobierno socialista al respecto, es que el clero siga siendo costeado por los contribuyentes y tambien muchas de las actividades eclesiásticas so pretexto de su cometido benéfico. Las ONGs laicas realizan esas mismas acciones y, sobre todo, el Estado bienestar está sustituyendo al voluntarismo de las obras de misericordia.
El tema educativo sigue también complicado y plantea confrontaciones como la insistencia de los dueños confesionales de escuelas concertadas que se obstinan en separar a los varones de las hembras en las aulas. De hecho, la doctrina europea de que la educación pública sea para todos y la privada para quienes la paguen quebró con la introducción de la concertada, fruto del pacto de la transición, que supone un uso indebido de fondos públicos y una demora “ad calendas graecas” de la europeización de nuestra educación primaria.
Con el fin de presentar un perfil fiscal beneficioso, los obispos españoles se niegan a borrar de sus registros a quienes, bautizados sin su consentimiento, se niegan a seguir siendo católicos y hacen de la apostasía un procedimiento enojosísimo, entre otras razones porque, si se generaliza, la cuenta de ingresos, a tanto por católico, disminuiría notablemente.
Pero esta obsesión con el dinero siempre ha sido eclesiástica y produjo, entre otros efectos, la protesta luterana contra la venta de indulgencias. Es sabido que la prohibición de casarse de los clérigos se debe, sobre todo, a que sus hijos heredarían el patrimonio de sus padres y la Iglesia prefiere que sus clérigos disfruten de una vida sexual libertina a que se casen y generen derechos para su descendencia. Claro que esto no es cosa del franquismo sino bastante anterior. El franquismo nos imponía a los bautizados el matrimonio canónico y la potestad única de la Iglesia para anularlo. Ambos se los ha llevado la trampa en menos de treinta años.

28.6.08

El derecho a darse de baja de la Iglesia Católica


La iglesia católica manifiesta contar con muchos más fieles de los que en realidad congrega. Para alimentar esta colosal falacia, recurre a su método reiterado: quebrantar la ley. Así, se resiste a tramitar las solicitudes de baja, para exhibir unas cifras embaucadoras y obtener con ello los beneficios que todos conocemos.
El profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Jesús Alberto Messía de la Cerda Ballesteros, ha publicado un excelente estudio sobre el derecho de todo ciudadano a la apostasía, en concreto, a cancelar sus datos como miembro de la iglesia romana (Actualidad Administrativa, nº 1; 1-15 de junio 2008, Editorial LA LEY).

En la exposición se reseñan las sentencias 396/2006 y 199/2006 emanadas de la sección 1ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, resolviendo sendos recursos por los cuales se instaba a un arzobispado a expedir la cancelación del asiento de bautismo, habida cuenta la intención del recurrente de causar baja en dicha organización religiosa.

Esta manifestación de voluntad debía tener reflejo formal en los archivos eclesiásticos, en virtud de lo prevenido en el artículo 2 de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD).

Los obispos, con evidente afán obstruccionista, alegaban que la LOPD no resultaba de aplicación ya que “los libros bautismales, en realidad no son archivos”.

También argüían, en cínica contradicción, que el Concordato proclama la inviolabilidad de los archivos eclesiásticos. Pero los argumentos de los obispos eran tan inconsistentes e impúdicos que fueron rechazados.

Por el contrario, el artículo 4,3 de la LOPD determina que “Los datos de carácter personal serán exactos y puestos al día, de forma que respondan con veracidad a la situación actual del afectado”. En igual sentido, la Directiva 95/46/CE de 24 de octubre.

Además, el Tribunal Constitucional en sentencias de 292/2000 y 141/2000 ha confirmado que, en materia de libertad religiosa, se impone el deber de actualización de datos. Es obvio que los libros bautismales constituyen un caso claro de fichero en el que se incluyen datos personales. Esta circunstancia justifica de por sí la aplicación de la LOPD, sin que el Concordato lo evite, pues los acuerdos con la iglesia romana deben interpretarse a la luz de la Constitución y el ordenamiento jurídico español.

Por supuesto, la iglesia católica va a seguir entorpeciendo el derecho a darse de baja de sus filas, pero la ley y la razón están de nuestra parte y hay que exigir su cumplimiento frente a los vulneradores. Urgen campañas masivas que conciencien a la ciudadanía para darse de baja de esta institución cuyo parecido con el cristianismo primitivo no se vislumbra ni con microscopio. Confiemos y trabajemos para que pronto, el solicitar la baja de la iglesia católica sea un acto habitual.

7.6.08

Contra las tinieblas



El Estado español no reconoce una religión oficial pero reserva privilegios para la comunidad de creyentes de la Iglesia católica La Lliga per la Laïcitat ha preparado una campaña de actuación orientada a los estudiantes de secundaria y bachillerato denominada "Per una Educació Laïca"
En breve los centros educativos recibirán los materiales didácticos en los que esta asociación trata de definir con palabras sencillas y claras qué es la laicidad. Diré ya de entrada que esta asociación aboga por una laicidad activa (no por una mera aconfesionalidad neutra), pues consideran que sólo si un gobierno tiene la posibilidad de injerencia democrática en la vida de las confesiones religiosas puede garantizar que las enseñanzas de estas no contradigan los valores de la convivencia en libertad.
El Estado español es un Estado no confesional, lo que significa que, aunque no reconoce una religión oficial, reserva determinados privilegios para la comunidad de creyentes de la Iglesia católica.
Por eso el Estado español mantiene en vigor, por poner un ejemplo, el famoso concordato con la Santa Sede.
Por eso de vez en cuando los políticos participan públicamente en actos religiosos; por eso la monarquía sigue a pies juntillas los dictados de la Iglesia en sus ceremonias, pese a que la legitimidad de nuestro Monarca nace de la Constitución de 1978 y no de la tradición de la monarquía católica. Y por eso, en fin, durante años hemos tenido una pintoresca asignatura: alternativa a la religión, cuyo nombre lo dice todo...
La aspiración de la Lliga per la Laïcitat es superar este estado de cosas y liberar la esfera pública de toda influencia religiosa: desde la escuela, que debería ser un espacio público destinado a promover el pensamiento libre y la capacidad crítica de los alumnos, hasta el matrimonio, que debería ser sólo válido cuando es civil, sin perjuicio de que cada cual contraiga nupcias en el templo de su confesión. La asociación tiene también propuestas concretas: que se forme una comisión parlamentaria de la laicidad que garantice la ausencia de hegemonía de una corriente de pensamiento sobre las demás; y que se elabore una declaración europea del laicismo.
Lo cierto es que esta labor didáctica, en un país como el nuestro, resulta de lo más necesaria. Las constantes injerencias de la Iglesia en lo político han sembrado innumerables paradojas que confunden a la mayoría de los ciudadanos, que no tenemos claras las relaciones entre ambos terrenos. Son muchos, además, los que piensan en términos de dualidad religioso/ laico, olvidando que en su momento el Estado español optó por una tercera vía, la de Estado no confesional, algo difícil de entender especialmente por los jóvenes que no vivieron la transición. Bien está que esta campaña, aparte de declarar sus aspiraciones a un Estado laico, trate de poner los puntos sobre las íes.
Para los que nos sentimos acosados por integrismos de todo tipo, para los que tenemos la impresión de que el mundo se aleja cada vez más del laicismo que emanó del siglo de las luces (tanto que hasta Nicolas Sarkozy, presidente del país donde esas luces se encendieron por vez primera se ha sacado de la manga el sospechoso concepto de "laicismo positivo"), propuestas de este tipo nos resultan convincentes.
Yo, por lo menos, no conozco otras que posibiliten el regreso a un camino de respeto y tolerancia. Y sólo así, es decir, propugnando poner en pie mecanismos concretos, será posible preservar una auténtica libertad de culto y, lo que es más, una auténtica libertad de pensamiento, ahora que la libertad de los que no rinden culto alguno, heterodoxos, herejes y librepensadores, parece estar en permanente regresión.

6.6.08

¿El Gobierno tiene miedo de la Iglesia?

EL PÚBLICO 01/61/2008 Jordi Serrano Blanquer

La izquierda española actual nunca ha entendido por qué el movimiento obrero y la historia cultural pedagógica y política de la izquierda eran anticlericales. Creemos que en los últimos meses bastante gente ha empezado a entender retrospectivamente que aquellos pobres obreros de los siglos XIX y XX que no habían podido estudiar probablemente tenían razón.
¿Qué sabían aquellos jóvenes que no sabemos ahora? (La gallina ciega, Max Aub) Seguramente que sólo la Iglesia puede nuclear una potente extrema derecha en España.Cuando oímos clamar a la Conferencia Episcopal Española (CEE) contra los excesos laicistas del Gobierno de España de Rodríguez Zapatero empezamos a intuir que la reacción que tuvo durante la república era igualmente desproporcionada. En realidad Rodríguez Zapatero ha aumentado del 0,5% al 0,7% el dinero de la Iglesia.
¿Dónde está el laicismo radical de Zapatero?
No entendemos por qué las elites políticas de la izquierda española aun piensan que sus votantes son reos de la CEE. Pensamos que la sociedad ya no es católica o lo está dejando de ser a marchas forzadas por muchos tópicos que se repitan.
Veamos. La CEE dice que el 90% de españoles son católicos.
El CIS rebaja estas cifras al 76%. Ciencia y religión en España nunca han ido de la mano.
Pero si preguntamos a los españoles si son religiosos sólo nos dicen que lo son un 41% (se sitúan entre el 0 y el 4 en una escala de 10), por lo que deducimos que muchos españoles –un 35%– que se consideran católicos porque los bautizaron sin preguntarles, se consideran no religiosos. ¡Sorprendente! Spain is different. Pero además, si profundizamos vemos cómo sólo se declaran católicos practicantes un 36% y si preguntamos cuántos van a misa regularmente veremos que sólo lo hace un 15%. (Por cierto, ¿Unos socialistas no practicantes serían Carlos Solchaga y David Taguas?)
Si hacemos el mismo ejercicio con los jóvenes españoles nos daremos cuenta de las causas del nerviosismo de la CEE. Sólo un 49% de jóvenes se declara católico (Fundación Santa María). Que se declaren católicos practicantes un 10% y que asistan semanalmente a misa, menos del 4%. Qué lejos están estos datos de la idea tan extendida de una España católica.
Pero hay más. Si analizamos cuánta gente pone la crucecita en la Iglesia católica en la declaración de la renta, vemos que son sólo un 22%.
Aprovechamos para denunciar como anticonstitucional que en un documento público se haga declarar sobre la conciencia individual: el artículo 16 de la Constitución dice que “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”. Y se te hace declarar ni más ni menos en la declaración de la renta. Pero hay más, si pones las dos crucecitas significa no que se reparte el 0,7 la mitad para otros fines y la mitad para la Iglesia, sino el 0,7 a cada opción. Un escándalo.
Más escándalo, que un 20% del dinero destinado a “Otros fines sociales” va a parar también a la Iglesia católica a organizaciones tan curiosas como “Juventudes Marianas Vicencianas”, “Mercedarios provincia de Castilla”, “Ministros de los Enfermos Religiosos Camilos orden en España”, “Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad”, “Asociación Católica Internacional de Servicios a la Juventud Femenina”, “Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl” por poner sólo las más chocantes.
Parece ahora que hay quien quiere colarnos la idea que poner más casillas para todas las confesiones es laicidad.
No.
Laicidad, separación real de la Iglesia y el Estado, es que los creyentes de cada religión se paguen a sus funcionarios al margen de los presupuestos generales del Estado.
Además o se va al laicismo o vamos al sistema belga, esto es, que hartos ya de tanto privilegio a las confesiones religiosas al final, los laicos, querremos una casilla en la declaración de la renta que diga “a fines laicos de verdad”. Que quede claro que no nos gusta este modelo, pero la falta de decisión acerca de cuestiones de valores nos puede conducir al desastre.
Pero que nadie crea que esta minoría de ciudadanos que se declaran católicos practicantes sean seguidores de la CEE, la mayoría no les hace ni caso en su vida cotidiana y muchos de ellos están más próximos a la iglesia de San Carlos Borromeo de Vallecas y al obispo Pere Casaldàliga.
¿Sobre cuanta gente tiene poder pues la CEE? Solamente sobre los votantes del centro… de la extrema derecha. ¿Un 10%?
Podemos afirmar que por mucho que la CEE pida el voto para la extrema derecha no tiene ningún impacto sobre la mayoría de la población.
¿Por qué hay tanto miedo?
El problema de España no ha sido nunca espiritual sino el poder de la Iglesia.
Carles Cardó, quien fue secretario de Vidal i Barraquer uno de los pocos obispos que no quiso colaborar con la cruzada, escribió en el libro El gran refús: “La turbas no quemaron las iglesias sino después que aquellos sacerdotes hubieran quemado la Iglesia”.
Lo que hay que hacer es denunciar ya el concordato de 1953 firmado por el ministro Martín Artajo en nombre de Francisco Franco y los acuerdos concordatarios de 1976 y 1979. Acuerdos que nos asemejan más a países teocráticos como Irán o Arabia Saudita que a un país civilizado. Sin este requisito, la anunciada modificación de la ley de Libertad Religiosa es un engaño total.
Defendemos la asignatura Educación para la Ciudadanía porque entendemos que el estado tiene que educar en los valores democráticos, ahora bien, esto no nos puede hacer perder de vista la idea de que hay que acabar de una vez con la asignatura de religión en las escuelas, pero para ello hay que derogar el concordato de 1953 y los acuerdos concordatarios de 1979.
¿Aprenderemos de nuestro pasado e intentaremos de una vez la separación de la Iglesia del Estado? ¿Nadie escuchó las demandas de los votantes en los mítines? No tendremos una democracia verdadera sin tutelas mientras los diputados que representan a una amplia mayoría en el país no se atrevan a derogar el concordato.
¿La soberanía no residía en la voluntad popular?

17.5.08

I ADORE BARCELONA!!!

Yes, I'm a fan of Barcelona. Is the city where I live and where I want to live forever more!!!
Today I want to post the clip of the last movie of Woody Allen (another fan of BCN) "Vicky Cristina Barcelona".
Woody told about BCN: "is a very romantic, exotic, beautiful, European, cosmopolitan city. If I were not living in Manhattan be sure that I would live in Barcelona".
I agree with him. Barcelona is the best place to live. ;-)
Today I bring you the trailer of the last movie of Woody with its interesting, exotic, fusion soundtrack played by the interesting Barceloner band "Giulia y Los Tellarini "

7.5.08

Per l'Objecció Fiscal al Finançament de l'Església Catòlica!

Des d'aquestes pàgines, volem donar suport a la campanya d'objecció fiscal al finançament de l'Esglesia Catòlica promogut per l'organització Laicismo.org.
Per més informació visiteu la pàgina de la web de l'organització, on us donaran explicacions detallades sobre com preparar la vostra declaració de l'IRPF per tal que els vostres impostos no vagin a parar a mans dels enemics de la Llibertat, la Humanitat i la Raó.

27.4.08

Els Afrancesats


En aquest any, de commemoració patriotera del 200 aniversari dels fets del 2 de maig de 1808, penso que, des d'una òptica caldria fer una reflexió sobre el que va suposar tot allò i valorar si tot plegat no va ser un mal negoci per al nostre país.
Divendres passat, la vicepresidenta del Govern, va regalar als periodises que cobrien la roda de premsa posterior al Consell de Ministres, el llibre "Los Afrancesados", escrit pel professor Miguel Artola i publicat el 1953 i ara reeditat.
Les paraules de De la Vega, penso que són dignes de elogi, quan al referir-se als afrancesats va dir que “definieron por primera vez en España un concepto de Gobierno responsable, que debía ocuparse de que los ciudadanos accedieran al bienestar e incluso a la felicidad”.
Els afrancesats, els apestats, els traïdors, els antipatria, eren gent il·lustrada.
Liberals en el senit més noble i autèntic de la paraula: partidaris de la Llibertat, la Igualtat i la Fraternitat, admradors de la Revolució Francesa i desitjosos que aquella Espanya ignorant, bruta, dissortada i supersticiosa, deixés d'estar sotmesa a l'absolutisme borbònic, a l'aristocràcia gandula, a governants ineptes i a la xacra totpoderosa de l'Esglesia Catòlica i l'ignominiosa Inquisició.
Els Borbons, que havien vengut Espanya a Napoleó per trenta monedes, són els veritables villans en aquesta història.
Aquells dels quals mai no se'n parla (perquè ja se sap, si algú gosa fer-ho, avui encara, a l'Espanya del segle XXI, el porten al jutjat o l'acusen de delicte de lesa magestat) però que van portar la miseria i el subdesenvolupament econòmic, moral i intel·lectual al nostre país.
No hi ha res més esgarrifós que la imatge del poble ignorant arrossegant la carrossa de Ferran VII i cridant "¡Viva las Cadenas!", només comparable a aquella veritable declaració de principis de l'Espanya Negra del psicòpata criminal Millan Astray quan davant Unamuno va cridar "¡Viva la Muerte! ¡Muera la Inteligencia!".
Pobre Espanya!
El somni dels afrancesats va ser, com els dels republicans de 1931, construir un país lliure, culte, just i avançat. Fer que Espanya fes a miques la frontera mental dels Pirineus, ocupés un lloc d'honor entre els països civilitzats d'Europa i abandonés per sempre més els seus tràgics trets més salvatges i reaccionaris, posant fi a l'esperpent de l'Espanya amb ferum de sacristia i xuleria rancia i cuartelera.
No va poder ser l'any 1808, com tampoc ho va poder ser el 1931.
En ambdós cassos, els fracassos sempre van acabar, com és tradició a Espanya amb una orgía de sang i violència.
El difamat Josep Bonaparte, va tenir el coratge d'abolir la Inquisició en una de les seves primeres mesures de govern, però Ferran VII la va restaurar així que va tornar al tron.
La caverna acusa els afrancesats de col·laboracionistes i traïdors.Vegeu com els retrata el reaccionari Marcelino Menéndez Pelayo: “Los clérigos ilustrados y de luces, los abates, los liberales, los economistas y los filántropos tomaron muy desde el principio el partido de los afrancesados y constituyen aquella legión de traidores, de eterno vilipendio en los anales del mundo, que nuestros mayores llamaron afrancesados. Después de todo no ha de negarse que procedieron con lógica; si ellos no eran cristianos ni españoles, ni tenían nada en común con la antigua España (…)” .
Un copeliano avant la lettre...
Amb la caiguda del règim després de la batalla de Vitoria (1813) la cort marxa a França i amb ells tots aquells que van participar en l'Administració de Josep Bonaparte. Personatges com Juan Sempere y Guarinos, els periodistes Javier de Burgos, Sebastián de Miñano, Alberto Lista, José Mamerto Gómez Hermosilla, Manuel Narganes y Fernando Camborda; lels escriptors Juan Meléndez Valdés, Pedro Estala, Juan Antonio Llorente, Leandro Fernández de Moratín, José Marchena y Félix José Reinoso; els erudits José Antonio Conde, Martín Fernández de Navarrete y Francisco Martínez Marina, y Mariano Luis de Urquijo, ex ministro, lel general Gonzalo O'Farrill, el coronel Francisco Amorós y molts d'altres.
Es calcula que prop de 12.000 espanyols van marxar a l'exili fugint de la repressió fernandina.
L'exili dels millors. Una llarga tradició espanyola!
Tornat a Espanya Fernando VII i suspesa la Constitució de 1812, es restaurà la Inquisició, s'establí la censura de premsa i s'inicià un periode de duríssima repressió tant dels afrancesats com dels liberals.
Tornava l'Espanya Negra.
Voldria acabar aquest post amb un homenatge de gratitud als afrancesats i retre també homenatge als intents reformadors de Josep Bonaparte, i fer-ho amb unesunes paraules de Stendhal quan diu d'ell "va ser molt superior, en tots els aspectes, als altres reis contemporanis seus".Jo ho tinc clar. Si hagués viscut aquell dia de fúria del 2 de maig de 1808, m'hagués quedat a casa.
Aquella no era ni la meva causa ni la meva guerra.

20.4.08

Verne i jo


Podria dir moltes coses sobre Jules Verne, però excediria la capacitat d'aquest post.
Verne, ha estat, com el gran Poe, un referent per a mi des de molt jove.
De Verne, jo en destacaria quatre obres, per l'impacte que em van causar quan les vaig llegir: "20.000 leguas de viaje submarino", "Viaje al centro de la Tierra", "Miquel Strogoff" i "De la Tierra a la Luna".
Podrien ser aquestes o tantes d'altres, però quan un llibre t'impacta quan éts molt jove, crea en tu una estranya i íntima relació que no sabries explicar però que et marca profundament, i és per això que cito aquestes quatre obres de Verne.
Ho confesso: sóc deutor de Verne i comparteixo amb ell una mateixa concepció del món que ens uneix fraternalment més enllà de l'espai i del temps.
La meva passió pel mar té molt a veure amb el capità Nemo i el Nautilus, igual que, rendit admirador de la ciència ficció i de la conquesta de l'espai, no us ha de semblar estrany que aquesta dèria tingui com un dels seus punts de partida el viatge d'Ardan, Barbicane i Nicholl la Lluna en una novel·la que, pels que saben del que estic parlant, és una serendipia de manual.
I què dir de Miquel Strogoff!. Potser llegint aquell llibre, es va despertar en mi la meva filiació eslavòfila que m'ha acompanyat tota la meva vida i que em projecta, en el terreny més íntim i personal, vers un desitjat futur cada cop més proper.
No voldria acabar aquest post sense parlar d'Islandia. Un dels meus Paradissos Perduts.
És cert. Amb Verne, vaig aprendre a estimar aquell país que he tingut el goig de visitar més d'un cop i que és un dels llocs on penso tornar en el futur.
Recordo encara en un dels meus viatges a aquell estrany paradís volcànic, la meva estada durant tres dies al Snaeffels, acompanyat pel llibre de Verne i esperant, en la solitud d'aquell impressionant i misteriós paratge descobrir gravades a la pedra el missatge del savi Arne Saknussem que em portés, a mi també, al centre de la Terra:
"In Sneffels Joculis craterem quem delibat Umbra Scartaris Julii intra calendas descende, Audax viator, et terrestre centrum attinges. Quod feci, Arne Saknussem" .


Per saber més sobre Verne:





Maig del 68: Quaranta Anys



Un recull realment interessant d'articles sobre aquella revolució global, amb els seus llums i les seves ombres, i dels quals en vull transcriure el de Josep Ramoneda "Contestación Mundial":


La efervescencia revolucionaria de 1968 terminó con diferentes derrotas, pero dejó la prevalencia de la cultura de la sospecha y la autonomía del individuo. Cuarenta años después de aquella revuelta civil protagonizada por los jóvenes, el reto de la sociedad global es recuperar las actitudes que permitan enfrentarse a las nuevas formas de autoritarismo.


La efervescencia revolucionaria

Hoy todavía se está dando cuerpo jurídico a derechos y libertades que tienen su origen en aquel impulso. Lo mejor de la herencia del 68 es la actitud de poner siempre en cuestión cualquier enunciado que se nos ponga por delante
El 68 fue en diversos lugares del mundo un año de ¿efervescencia revolucionaria?.
La expresión es de Claude Lefort y me parece que define mucho mejor la realidad de los hechos que la palabra revolución. Ni en Berkeley, ni en Tokio, ni en Roma, ni en Berlín, ni en París, ni en Varsovia, ni en México, por citar los principales escenarios de aquella movida, estuvo en juego el poder político ni su ocupación entraba realmente en las expectativas de quienes llenaban las calles con sus protestas.
La única excepción fue Praga, pero no se trataba de un proyecto revolucionario sino de un proceso de cambio desde el poder. Y fue la contrarrevolución la ocupación del país por los tanques del Pacto de Varsovia, dirigida desde el Kremlin la que echó a los que pretendían que el socialismo evolucionara hacia formas democráticas, en sintonía con los ciudadanos.
A lo sumo podría hablarse de revolución cultural, como hizo Fernand Braudel, en la medida en que los tres ámbitos principales de la cultura: la familia, los media y la enseñanza sufrieron una sacudida que les cambiaría profundamente.
La gran movida fue breve y en la mayoría de los lugares se impuso el retorno al orden, la reacción restauradora. De forma brutal en Polonia y en Checoslovaquia, de forma democrática en Occidente: basta recordar que en junio el general De Gaulle arrasó en las urnas y en noviembre, Nixon gana las elecciones en Estados Unidos.
La revuelta por tanto se saldó con un fracaso. Pero se había puesto en marcha un proceso, lento pero imparable, de cambio de costumbres y modos de vida, cuyos efectos políticos y legales se fueron concretando lentamente. Hoy todavía se está dando cuerpo jurídico (en España en la pasada legislatura, por ejemplo) a derechos y libertades que tienen su origen en aquel impulso. El año 1968 fue el inicio de la transición liberal que culminaría en el año 1989 con la caída de los regímenes de tipo soviético. Después vino la revolución conservadora que ha hecho de la supuesta herencia de mayo el enemigo a batir. Con la cristalización de una nueva hegemonía autoritaria se cierra, a los cuarenta años de su inicio, el paradigma que entonces se abrió.

La dimensión universal
Aquella efervescencia revolucionaria mundial tenía obviamente peculiaridades específicas en cada lugar. En plena guerra fría, con el mundo dividido en dos bloques, la gran contestación se enfrentaba a dos formas de poder, el imperialismo americano y el imperialismo soviético. De modo que distintas eran las formas de opresión contra las que se movilizaban unos y otros y distintas eran las condiciones en que la agitación se producía.
El periodista polaco Adam Michnick, en una entrevista en Le Monde, lo explicaba así: "Los eslóganes que se gritaban en La Sorbona o en Berlín oeste estaban dirigidos contra el capitalismo, la sociedad de consumo, la democracia burguesa y también contra Estados Unidos y la guerra de Vietnam. Para nosotros era una lucha por la libertad en la cultura, en las ciencias, en la memoria histórica, por la democracia parlamentaria y, en fin, especialmente visible en Checoslovaquia, contra el imperialismo soviético, no el americano".
Muchas de aquellas movidas tuvieron su origen en el mundo universitario. Así fue en Berlín, donde desde el año anterior se habían producido múltiples acciones estudiantiles por la reforma de la Universidad, contra la gran coalición que gobernaba Alemania y contra la guerra de Vietnam. Un grave incidente, la muerte de Benno Ohnesorg a tiros de un policía, durante una manifestación, el 2 de junio de 1967, radicalizó el proceso. Los estudiantes lanzaron una dura campaña contra los medios de comunicación del grupo Springer a los que acusaron de manipular los hechos: la prensa entraba en el campo de visión de los contestatarios.
Un año más tarde, en abril de 1968, el principal líder del movimiento, Rudi Dutschke, sufrió un atentado perpetrado por un joven ultraderechista, Josef Bachman.En México, también fueron los estudiantes con voluntad de liberalizar el mundo universitario los que protagonizaron las movilizaciones que acabarían trágicamente el 2 de octubre del 68 con la matanza de la plaza de Tlatelolco, en vigilias de los Juegos Olímpicos. Nunca se ha sabido el número de personas que murieron allí, cuando un Batallón Olimpia progubernamental empezó a disparar contra la multitud.
También en Estados Unidos, los estudiantes del campus de Berkeley tuvieron un protagonismo destacado en una movida de carácter contracultural. Pero la guerra de Vietnam y la cuestión de los derechos civiles desbordaron en mucho el ámbito universitario. En 1964, bajo la presidencia de Lyndon Jonson, se aprobó la Civil Rights Act, que reconocía a los negros los derechos de los que estaban desposeídos. Fueron años en que las organizaciones proderechos civiles adquirieron mucha fuerza en la lucha por los derechos de las minorías. Pero el 4 de abril de 1968, Martin Luther King fue asesinado por James Earl Ray en Memphis, un atentado que nunca ha quedado plenamente esclarecido. El 17 de octubre, en los Juegos Olímpicos de México, los atletas americanos Tommie Smith y John Carlos, medallas de oro y bronce en doscientos metros lisos, al subir al podio levantaron el puño con un guante negro, mientras sonaba el himno americano para manifestar su pertinencia al Black Power.
Por supuesto, en París fue la Universidad, Nanterre, concretamente, el motor de la movida por cuestiones que tenían que ver con la liberalización de las costumbres. Las primeras protestas fueron contra la separación de sexos en las habitaciones de la residencia de estudiantes.
El 22 de marzo la ocupación de la Universidad acabó con una acción disciplinaria contra algunos líderes estudiantiles. Ante un tribunal universitario, según ha relatado Alain Touraine, que ejerció de defensor, se dio este diálogo entre el presidente y Daniel Cohn-Bendit:

¿Estaba usted el 22 de marzo en la Facultad?
No, no estaba en la Facultad.
¿Dónde estaba entonces?
En mi casa.
¿Y que hacía usted en su casa a las tres de la tarde?
Hacía el amor, señor presidente, algo que a usted seguramente no le ha ocurrido nunca.

Después el movimiento iría creciendo, ocupó La Sorbona, se hizo fuerte en las calles y callejuelas del Barrio Latino, consiguió la alianza con los trabajadores que dio lugar a una huelga general sorpresa y a la gran manifestación del 13 de mayo.
Incluso en Polonia, el origen de las movilizaciones estuvo en los estudiantes y los intelectuales. Fue la suspensión de la representación teatral de una obra de Adam Mickiewicz, el más reconocido de los autores polacos, en el Teatro Nacional de Varsovia, la que desencadenó un movimiento contra la dictadura comunista que fue liquidado en tres semanas con una fuerte represión.Pero con todas sus peculiaridades y diferencias, había un doble factor común a casi todas estas contestaciones, que es el que permite hablar de una gran contestación liberal: la crítica al autoritarismo y el antisovietismo. Y una doble novedad: el protagonismo de los jóvenes y el carácter civil alejado de las estructuras de poder de la revuelta.

El nuevo sujeto político
Por primera vez, los jóvenes, en diversos lugares del mundo asumían el papel de sujetos del cambio social. Sin duda, tiene ello que ver con el bienestar de los años de posguerra, con la demografía que consolidaba la juventud como un periodo singularizado de la vida y con la extensión social de la enseñanza superior.
Casi todas las movidas del 68 tienen en las universidades su punto de partida. Casi todas ellas eran la reacción frente a formas cristalizadas de autoritarismo.Hay cierta tradición filosófica que explica la sociedad como un compuesto de tres partes: el ámbito familiar (la vida privada); el espacio intermedio en que los individuos tejen relaciones e intercambian mercancías e ideas (lo que se acostumbra a denominar como sociedad civil) y el ámbito del poder político (el espacio público por antonomasia).
La contestación del 68 fue un intento, desde este espacio civil intermedio, de romper la presión asfixiante de un espacio familiar y un espacio político claramente retardatarios, que empezaban a ser un obstáculo para el desarrollo de las sociedades modernas. Estados Unidos y Europa vivían momentos de expansión económica.
Una generación de jóvenes se encontraba ante la posibilidad de pensar en algo más que los problemas de subsistencia, pero chocaba con una cultura y unas costumbres muy rígidas a derecha e izquierda (la moral de la cultura comunista, incluso en Europa occidental, no era menos restrictiva que la moral de la cultura conservadora).
Las universidades crecían y se masificaban y el choque entre los estudiantes y el viejo orden académico era inevitable. La sociedad cambiaba pero el mundo familiar y el mundo político se regían por normas cada vez más obsoletas. Los estudiantes buscaban crear espacios libres donde romper los esquemas de la moral dominante. El Barrio Latino parisino se convertía así en una metáfora topológica: un lugar común en el que cada cual pudiera actuar con plena autonomía.
La contestación terminó mal en todas partes, pero la liberalización de las costumbres, la desjerarquización de las relaciones sociales y la consolidación de los movimientos en defensa de los derechos civiles no dejaron de hacer camino desde aquel momento.
Es verdad que en las movidas europeas había un importante componente anticapitalista en el discurso y una empanada ideológica en la que coincidían los acentos libertarios con diversas familias de extrema izquierda, desde el trotskismo hasta el maoísmo, con discursos situacionistas y con muchas dosis de espontaneísmo crítico. Pero el principal elemento común era el antiautoritarismo, en todos los ámbitos: familiar, social y político. Lo que se traducía en una desconfianza en las instituciones, empezando por el Estado.
Naturalmente, en los países comunistas el antiautoritarismo apuntaba directamente a los regímenes de tipo soviético y el marco de la contestación era la respuesta desesperada a la opresión totalitaria. Pero en Europa occidental, donde la revolución, como dijo Raymond Aron, tenía algo de quermés, el antisovietismo acompañaba al discurso anticapitalista, especialmente en aquellos países en que los partidos comunistas eran muy fuertes como Italia y Francia y se les consideraba parte del mismo establishment retardatario contra el que iban las movilizaciones. En ambos países, los partidos comunistas jugaron un papel fundamental en la restauración del orden.

Las derrotas
La contestación terminó mal en todas partes. Si de una revolución convencional se hubiese tratado, habría que decir que la derrota fue total y absoluta. Puesto que distintas eran las circunstancias, distintas fueron las derrotas y sus consecuencias.
En los países del Este se impuso la represión. Pero en Varsovia aunque el movimiento fue desmantelado en sólo tres semanas aquellas movilizaciones están en el inicio de lo que después sería el sindicalismo cristiano tan decisivo en la caída del régimen comunista.
En Checoslovaquia, el retroceso fue extraordinario. La sustitución de Dubcek por el colaboracionista Husak un año después de la entrada de los tanques impuso una brutal normalización que hundió al país en una especie de purgatorio. Pero Checoslovaquia era realmente diferente de los demás porque allí sí que lo que estaba en juego era el poder, el intento de transformar el socialismo iniciado por un grupo de dirigentes comunistas.
En Estados Unidos, la tensión se desplazó a la guerra de Vietnam. 1968 fue el año de la matanza de My Lai. La tremenda herida, todavía hoy no suturada, del desastre de Vietnam marcó un par de generaciones americanas. La movilización universitaria perdió fuerza y los movimientos de derechos civiles también. La victoria electoral de Nixon cerró las esperanzas de una década que había empezado con el optimismo kennedyano.
Los setenta fueron años muy amargos en Norteamérica.
Los acuerdos entre el Gobierno y los sindicatos dinamitaron Mayo del 68 en Francia al sacar a los trabajadores de la movida. La derecha ganó arrolladoramente las elecciones, después de una masiva manifestación de apelación al orden en cuya primera fila resulta todavía hoy llamativa la presencia de un rebelde convertido al gaullismo como André Malraux.
De Gaulle, herido de muerte, se fue un año más tarde. Y con él quizás el símbolo más imponente de la vieja cultura social y política. Una parte de los jóvenes de Mayo alimentó a los partidos de extrema izquierda, que todavía hoy tienen presencia electoral en Francia. Algunos grupúsculos desaparecieron pronto, como los encuadrados en el delirio maoísta, pero nos dejaron la imagen de Sartre inculpado por vender La Cause du Peuple y una frase memorable del general De Gaulle: ¿No se puede condenar a Voltaire?.
Otros buscaron la ruptura con la sociedad en el mundo rural, donde todavía quedan restos de las comunas de la época. La violencia política no cuajó. Action Directe, el grupúsculo terrorista más importante, tuvo vida efímera.
La mayoría se incorporó paulatinamente a la normalidad democrática.
Donde el día después resultó más doloroso fue en Alemania y, especialmente, en Italia. En Alemania, la Baader-Meinhoff puso el terrorismo en escena, aunque fue un fenómeno limitado a un número pequeño de personas. Italia viviría la experiencia de los años de plomo, en que la violencia de extrema izquierda y de extrema derecha hizo estragos en una espiral que degradó profundamente la vida civil y alcanzó las tripas del Estado italiano, ya por sí muy corrupto.La matanza de la plaza de las Tres Culturas de México fue en cierto modo el anuncio de una enorme contracción autoritaria en América Latina.

Las herencias
La gran contestación del 68 fue una sorpresa. Había una cierta sensación de estancamiento, de inmovilismo, en la Europa de las treinta gloriosas, un balneario protegido por el paraguas nuclear de la guerra fría.
De maneras distintas, Daniel Bell y Herbert Marcuse habían advertido sobre la capacidad del sistema de integrar sus contradicciones.
El desenlace de la efervescencia revolucionaria del 68 confirmó sus hipótesis. El sistema fue perfectamente capaz de asumir, trillar y triturar aquella negatividad que por unos meses alimentó el sueño del gran cambio. Y el proceso de liberalización que se puso entonces en marcha siguió caminos a veces contradictorios y, a menudo, lejanos de aquel impulso inicial.
El discurso del 68 tenía mucho de libertario y de crítico con el Estado, más tarde la crítica del Estado, en manos de los liberales conservadores que pusieron en marcha la revolución de los ochenta y noventa ésta sí que concernía directamente a la conquista del poder se convirtió en desprestigio y debilitación del Estado en lo económico y en despliegue del control social en lo político.
La amalgama ideológica era tal que se hace difícil establecer los referentes ideológicos de aquellas movidas. Las apelaciones al marxismo, al trotskismo y al leninismo eran abundantes. Pero fue significativo el énfasis en la relación entre sexo, psicología y política que llevó a nombres como Freud o Reich. También el situacionismo tuvo su voz.
Y en América cuajó la vía contraculturalista que acompaña a la cultura hippy.
Herbert Marcuse por sus análisis de la relación entre economía, tecnología, cultura y subjetividad y por su crítica al marxismo ortodoxo fue considerado uno de los referentes. Raymond Aron habla de Les heritiers, de Pierre Bourdieu, como libro de cabecera de la movida francesa. También de la noción de grupo de fusión de la Crítica de la razón dialéctica, de Sartre.
En cualquier caso, los filósofos de la sospecha, el trío Marx-Freud-Nietzsche, articularon, especialmente en Francia, buena parte del pensamiento de la época.Aquella experiencia marcó a la generación de los que el año 1968 rondábamos la veintena.
Por un lado, pesó sobre nosotros, lo digo así, porque es mi generación, el habernos autoungido como la generación moderna por excelencia. Ha costado entender que el tiempo pasa para todos y que la patente de modernidad no tiene dueño.
Por otra parte, la pulsión antiautoritaria probablemente la mejor herencia de aquellos años también generó monstruos.
He dicho, a veces, que fuimos mucho mejores hijos en la medida en que supimos plantar cara a nuestros padres, que padres en la medida en que no hemos osado plantar cara a nuestros hijos.
Con nuestra actitud y la potencia integradora de las contradicciones que el capitalismo tiene, les hemos dejado sin espacio para la transgresión.
Otros perdedores, víctimas de cierta frivolidad que acompañó a la contestación, de los que nunca se habla, son la generación de la droga, los que pensaron que la fiesta continuaba en la heroína y lo pagaron con la vida.
El paradigma que se abrió hace cuarenta años con la contestación de las formas de autoridad dominantes, a uno y otro lado de la guerra fría, se ha agotado.
La transición liberal culminó con el hundimiento de los sistemas de tipo soviético y con la fantasía de que el triunfo de la democracia liberal significaba el fin de la historia.
Después vino la restauración conservadora que se estrelló en la guerra contra Irak tras imponer el discurso de la seguridad como forma del autoritarismo en la sociedad de la información. Como ha escrito Fred Halliday, la invasión norteamericana de Irak en 2003 supuso para los ideales y para la legalidad de la intervención humanitaria lo mismo que supuso la invasión de Hungría en 1956 y de Checoslovaquia en 1968 para el comunismo internacional.
Un ciclo se cierra.
Para mí, lo mejor de la herencia del 68 es la cultura de la sospecha, la actitud que consiste en poner siempre en cuestión cualquier enunciado que se nos ponga por delante y no dar nunca por definitivas las ideas recibidas; y el acento libertario, la autonomía del individuo frente a todas las promesas comunitaristas, culturales o religiosas.
Cuarenta años después estas dos actitudes se echan de menos a la hora romper las nuevas formas de autoritarismo basadas en el triángulo que forman la seguridad como ideología, la competitividad como principio de vida y el sálvese quien pueda como destino.

4.4.08

Barcelona sota les bombes


Us recomano que visiteu la web que el Memorial Democràtic ha posat a internet amb motiu de la commemoració dels bombardeig feixistes sobre Barcelona entre 1936-1939.
És una excel·lent web interactiva que us permetrà reviure, en tota la seva cruesa, el genocidi feixista sobre Barcelona durant la Guerra Civil, una acció despiatada i indiscriminada dirigida a destruïr la indefallible voluntat dels barcelonins de viure en Llibertat i Democràcia.
Totes aquelles vícitmes innocents mai no les trobareu al santoral de l'Església Catòlica.

31.3.08

DELINCUENCIA Y CASTIGO: UN FALSO DEBATE


Artículo de Opinión publicado en Le Figaro el 4 de Agosto de 2007.

Jean-Michel Quillardet Gran Maestro del Gran Oriente de Francia

Se puede compartir únicamente el objetivo de todo gobierno al respeto de la paz pública, la represión de los atentados del orden público y la resorción de la delincuencia, podemos, en cambio, inquietarnos por una nueva orientación del conjunto de nuestro sistema judicial que tiende a revolver el equilibrio fundamentado únicamente en el castigo, la supuesta terapia necesaria para el apaciguamiento de los miedos colectivos.
Bajo la influencia de la filosofía de las Luces, el sistema judicial francés anteriormente había tenido una visión humanista en la que la institución judicial debía apoyarse en la sociedad y con respecto a sus marginales. ¿Cuáles son en efecto las causas de la delincuencia?
Todo el mundo sabe que hay unas causas que valoran la naturaleza humana y que pueden ser explicadas sólo por psiquiatras: se trata de disturbios graves de la libertad y de la voluntad que jamás serán extirpados por la ejemplaridad de la represión ya que esta delincuencia, en la mayoría de los casos sexual, está encardinada en el corazón de un cierto número de hombres que no pueden dominar sus instintos y sus impulsos.
Otra causa indiscutiblemente es social: no nos preguntamos nunca esta desigualdad constante y flagrante entre el dinero fácil distribuido con fluidez y este peculio débil ganado con el sudor de su frente.
Millones de euros ganados de golpe en la Bolsa, recibidos cada mes como salario porque se dirige una empresa o que se es, a menudo por el azar de la existencia, una estrella de la televisión o del cine y un salario mínimo que no llega en Francia a los 1.500 euros, por el que millones de hombres y de mujeres se afanan ¡Qué cada día hay que ganar!
Cuando una sociedad nos pone en el corazón de la sociabilidad el éxito por la pasta, no nos asombremos entonces que algunos para tener éxito lleguen hasta el acto delictivo.
Por cierto, hay que combatir las mafias, las redes de tráfico de estupefacientes, de trata de humanos y del proxenetismo y que es necesario sancionar.
Pero esto no constituye el lote común de la delincuencia que atesta las salas de los Tribunales correccionales y los tribunales de última instancia.Hay muchas causas sociales, causas vinculadas a la integración, unidas así al hecho como que el ascenso social ya no funciona y que progresar en la sociedad hoy es cada vez más difícil.
No es justo.
Encerrando, sancionando y castigando a esta delincuencia no disminuirá. Bien al contrario: cada uno sabe que la prisión, particularmente para los jóvenes, es criminógena y que los encerrará un poco más en el ciclo de la desviación social.
Pensar que la supresión de toda amnistía y de toda gracia, el aumento de las penas mínimas, el fin de la excusa de minoría, tendrán un efecto de ejemplaridad y qué la delincuencia disminuirá es totalmente inexacto y únicamente tiene por objeto el hacer creer que hay un lado, el bien y, el otro, el mal y que no conviene reparar el mal, pero si alejarlo de la sociedad bienpensante en la noche negra de las prisiones.
Lo que no impedirá, evidentemente, aumentar a la delincuencia.Los humanistas pueden sólo inquietarse por una política judicial que respondería primero a la voluntad represiva del instinto popular para resolver su miedo antes de responder a la sola cuestión, a nuestro sentido, digna del humanismo: luchar contra la delincuencia respondiendo a las causas estructurales, fundamentales de esta delincuencia.
La individualización de las penas, la humanización de los tratamientos, la prevención y los derechos de la defensa son los fundamentales del sistema judicial humanista y republicano. Incluso estando contra la opinión pública, hace falta siempre reafirmarlos.

30.3.08

Recomanat: "El mundo en el oído"


Vull recomanar un llibre molt interessant i erudit del musicòleg Ramón Andrés:«El mundo en el oído. El nacimiento de la música en la cultura» (Acantilado).
L'autor ens proposa un recorrgut arqueològic sobre la història i els orígens de la música fent una aproximació a la realitat sociaocultural de la música i els seus intèrprets en les diferents civilitzacions primigènies: Mesopotàmia, Egipte, Grècia o Xina, però l'autor va més enllà i ens passeja per teories protohistòriques que relacionen el naixement de la música amb el món espiritual, amb el xamanisme, rituals i universos que van més enllà de la realitat vital i contingent.
Aquesta interessantíssima passejada es torça en algun moment per centrar-se en mites i erudites divagacions que relacionen destacats filòsofs amb l'art musical, fins arribar al món xifrat del gregorià. En definitiva, un llibre que cal llegir.

Una exposición per no perdre's: "Goya Graveur" al Museu Petit Palais de Paris


Mentre Espanya commemora el bicentenari de la sublevació de Madrid contra les tropes franceses, París ret homenatge al pintor que va plasmar més bé l'esqueixament de la guerra contra Napoleó.

Una àmplia exposició (al Petit Palais fins al 8 de juny) reuneix els gravats de Francisco de Goya, la tècnica que li permetia expressar amb més llibertat la seva visió de l'Espanya del moment.

A través de 280 obres, algunes d'elles inèdites, la mostra proposa un apassionant recorregut pel Goya més íntim, burlesc i monstruós, el que retrata com ningú la societat en què vivia i el que lluita amb els seus propis dimonis interiors.

La fragilitat del paper converteix l'exposició Goya, gravador en un esdeveniment extraordinari, ja que després d'exhibir-se durant tres mesos les proves han de tornar a la foscor dels arxius durant almenys tres anys. L'itinerari arrenca amb les influències de l'artista, de Rembrandt a Velázquez passant pels Tiepolo, pare i fill, determinants en la formació del jove Goya.

El pintor recorre a la tècnica del gravat en plena maduresa, després de sobreviure a la malaltia que el va deixar sord, per expressar-se sense els condicionants que el limitaven com a pintor de la cort."És un artista en plenes facultats, d'una constància increïble en la qualitat.

Cap sèrie és superior a una altra", resumeix Simon André-Deconchat, comissari de la mostra, que té com a nucli les cèlebres sèries: Los Caprichos (1797-1799), els Desastres de la Guerra (1810-1820), la Tauromaquia (1815-1816) i Los Disparates (1816-1823).

En la primera sèrie, Goya denuncia la decadència de l'aristocràcia i l'Espanya supersticiosa, obscurantista, miserable i cruel. Entre les 80 planxes n'hi ha tres que van ser descartades i de les quals es conserva una primera i única prova.

Una d'elles, La vieja y el Galante, tècnicament perfecta, va ser retirada per por de represàlies, ja que s'hi pot identificar la reina Maria Lluïsa amb el seu jove amant.

Per la mateixa raó es va eliminar la planxa titulada De la mentira y la Inconstancia, en què apareix un autoretrat del pintor amb una dona que durant molt de temps es va creure que era la duquessa d'Alba. La llegenda deia que la duquessa va abandonar Goya després de mantenir amb ell una tòrrida relació. La versàtil dama hi apareix amb cara bicèfala (representació de la mentida), ales de papallona (evocació de la inconsistència), i una serp (imatge de la perfídia).

Los Desastres de la Guerra i la sèrie sobre la tauromàquia enllaça amb els misteriosos Disparates, en què la visió fantàstica i irracional eclipsa la raó.

Al final de la seva vida, ja malalt, Goya utilitza la litografia per fer els seus famosos Toros de Bordeus.

L'exposició mostra sempre les primeres proves i reprodueix l'ambient del taller del gravador per familiaritzar el visitant amb aquesta tècnica. "Hem volgut mostrar fins a quin punt el gravat és un art major", argumenta André-Deconchat.

El comissari explica que la mostra també ha volgut deixar constància del lloc preeminent que va ocupar aquesta tècnica en Goya. "Es va convertir en la seva forma d'expressió més íntima i lliure, que es manifesta especialment en períodes de crisi, de malaltia, de tristesa i d'introspecció".El recorregut acaba amb un exercici de projecció de la influència de Goya en artistes francesos, com Delacroix, Manet i Redon.

Segons André-Deconchat, no hi ha dubte que "la seva manera d'explicar el desastre de la guerra amb humanitat, el seu costat fosc i la seva força desmesurada va seduir els artistes romàntics". Però el que el comissari considera més remarcable és l'actitud "moderna" del pintor. "L'aspecte de denúncia, d'artista compromès amb el seu temps, va marcar els artistes del corrent simbolista", conclou.

En definitiva, una exposició que ningú hauria de perdre's i on el visitant, més enllà de la propaganda patriotera del bicenterari del 2 de maig de 1808, podrà contemplar amb els ulls de Goya, com era l'Espanya obscurantista, supersticiosa, clerical, bruta i ignorant d'aquells temps i com necessitava aquest dissortat país entrar en la Il·lustració.


24.3.08

Republicanismo y filosofía

El Profesor Philip Pettit (Universidad de Princeton), autor de Republicanismo (Paidós, Barcelona, 1999), visitó Barcelona entre el 30 de mayo y el 2 de junio para ofrecer un seminario titulado “De la epistemología de la ciencia a la teoría social y política”, como parte de un curso de doctorado de la UAB junto con la Profesora Ángeles Lizón y el Profesor Antoni Domènech. Eduardo Moreno Núñez, alumno de ese doctorado, le entrevistó para SINPERMISO.

- ¿Cuál es el aspecto que nos define como seres humanos?
Somos seres delicados, con sensibilidad –tan delicados como nuestros parientes primates- y esto nos conecta con la ecología natural de tal forma que sólo podemos olvidarla a nuestra suerte. Como cualquier organismo biológico somos vulnerables a la delicada interacción con la tierra, el sol y la atmósfera. Sobrevivimos en los dominios locales del orden biológico que la historia natural ha arrancado de la mecánica imperial del universo físico. De esta forma, el elemento ambiental es absolutamente básico y no puedo eludir mencionarlo antes de nada, al tratar con esta pregunta así, lo anterior sólo nos define como seres biológicos, no en nuestra identidad específicamente humana. ¿Entonces qué aspecto nos identifica como seres humanos?
Aquello que nos distingue como seres humanos es el hecho de que, de manera particular respecto a otras especies, tenemos acceso a una forma de influenciar a otro que no implica, fuerza, coerción, manipulación, intimidación, o alguna cosa de este tipo. Nosotros ofrecemos al otro razones por las que pensamos que debemos pensar esto o lo otro, vivir de esta u otra manera, y habiendo ofrecido estas razones, dejamos al otro libre para que decida por sí mismo. Prestamos al otro nuestras mentes, dejando de lado nuestros intereses. Ejercitamos la razón para un fin común.
No razonamos con los otros tanto, como lo muestra el hecho de que, gran parte de la vida humana se ha utilizado para hechizar, engatusar o molestar a otro, o sólo en estar junto al otro, disfrutando de su compañía. Pero el fácil flujo del contacto regular siempre mantiene abierta la posibilidad de concurrir al uso de la razón. Hacemos esto cada vez que pedimos consejo; cada vez que aconsejamos por propia iniciativa; cada vez que aventuramos una opinión o damos cuenta de un hecho; cada vez que invitamos a otra persona a formar parte de alguna iniciativa; cada vez que unimos nuestras mentes con una empresa común; cada vez, incluso, en que ofrecemos un intercambio o una ocupación. Nos presentamos a nosotros mismos como criaturas pertenecientes a una mente común, capaces y dispuestos a hacer que nuestros pensamientos sean accesibles a otra persona.
La práctica de razonar juntos, o la de vivir con la disposición a razonar, representa una posibilidad y un ideal que viene a nosotros de forma tan natural como el respirar. No obstante, es una práctica que se desvanece muy a menudo, cuando recurrimos oportunistamente al engaño, al amago, o a la violencia, o confiando en cualesquiera recursos de intimidación que resulten disponibles. Así que el punto que nos define como especie, quisiera decir, es cómo podemos mantener la regla de la razón accesible en nuestro trato con otra persona. Algunos de nuestros encuentros serán en privado, como los intercambios en la familia, entre amigos, en el vecindario o en el puesto de trabajo. Otros serán públicos, ocurriendo en los lugares donde organizamos la iglesia y las empresas, sindicatos y partidos políticos, incluso en relaciones públicas entre personas y estados. En todos los niveles, el punto es cómo podemos mantener vivo el ideal de tratar con otros como centros de razón en común con la nuestra.

- ¿Qué tipo de teorías sociales y políticas reflejan esta caracterización de los seres humanos?
Entendida ampliamente, la tradición republicana siempre se ha mantenido firme en reconocer a los ciudadanos y ciudadanas como personas que pueden y deben vivir con otras dentro del marco de una razón común. Bajo un ideal de libertad en que nadie pueda mantenerse sobre otro, capaz de interferir a voluntad o con impunidad, prescribe precisamente la regla de la razón de que estoy hablando. Por lo que si las cosas están organizadas de tal forma que la dominación de este tipo es eliminada o sustancialmente reducida, entonces la influencia mutua estará restringida a ejercicios de razón y persuasión. Fuerza y coerción, manipulación e intimidación, serán marginalizadas en las vidas de los compatriotas. Este, al menos, es el ideal. Históricamente, por supuesto, las ciudadanas y ciudadanos de cualquier república no han podido participar del poder, estando éste restringido a los hombres propietarios no extendido universalmente, tanto como nos gustaría ver extendido en una república actual. Y la república de la razón nunca ha sido nada más que un ideal: un ideal regulativo, en la terminología de Kant, de quien los regímenes actuales pueden tomar su guía.
Atraído por la tradición del pensamiento republicano, Kant fue uno de los primeros en articular el ideal de la regla de [la] razón en términos filosóficos. Su lenguaje de respeto captura muy bien el ideal. La noción de respeto mutuo puede ser equiparada con la renuncia a todas las formas de mutua influencia más que al discurso razonado y el fácil contacto regular en el que el discurso razonado se mantiene como permanente posibilidad.

- ¿Por qué no podemos ser contractualistas a la hora de hacer teoría política?
Los contractualistas, en particular aquellos que siguen a T.M. Scanlon, dan una importancia central a la regla de [la] razón, o a la regla de la co-razón. Ellos argumentan que la misma noción de actuar erróneamente puede ser identificada con la noción de actuar contrariamente a principios que nadie en un intercambio co-razonado podría “razonablemente” rechazar –sobre las bases de “razones personales”- como principios para vivir conjuntamente con otros. Tengo mis dudas respecto a la teoría, sin embargo, por tres razones. En primer lugar, no veo por qué deberíamos restringirnos sólo a razones personales –razones que sólo pueden comprometernos a nosotros- al pensar sobre los principios que deberíamos aceptar. Sospecho que enfocarlo en razones personales se explica mejor por el hecho de que es necesario eludir un problema del contractualismo que muchos han evidenciado; yo lo pongo de manifiesto realmente, en The Common mind. Éste problema es que si los principios son recomendados sobre la base de que ciertas consideraciones comúnmente reconocidas los avalarían –es decir, consideraciones sobre paz justicia o felicidad- entonces pareciera que aquello que hace que los principios por los que definir lo correcto, y distinguirlo de lo equivocado, no es que uno no pueda rechazarlos sino que ellos tienen el apoyo de tales consideraciones.
Los otros dos fundamentos sobre los que dudo acerca del contractualismo son relevantes, incluso si este primer argumento es rechazado. Uno es que no estoy seguro de que podamos persuasivamente identificar estos principios que encajarían en el programa contractualista. El otro es que incluso si fuéramos capaces de identificar estos principios, no creo que pudiéramos definir el derecho conforme a ellos. Siempre podemos imaginar situaciones de emergencia, circunstancias perversas, en las que puede ser permisible, incluso obligatorio, abrir una brecha en los principios a causa de un bien mayor: es decir, dejar de lado a alguien para dar el paso requerido para salvar un gran número de vidas.

- ¿Por qué deberíamos ser republicanos?
Creo que la tradición republicana nos ofrece un programa de investigación para hacer teoría política. La idea principal es que, en la medida de lo posible, nadie debe estar sujeto al control incontrolado de otros –a su poder arbitrario-, ni siquiera al control incontrolado del Estado; y ello, a pesar del hecho de que el Estado es necesario como un medio para reducir los niveles privados de control incontrolado que algunos pueden tener sobre otros. El Estado reducirá los niveles privados de control incontrolado protegiendo o fortaleciendo a los relativamente débiles -y en algunos aspectos todos somos débiles- y restringiendo o regulando a los relativamente fuertes. Y el Estado hará esto, sin ser él mismo un centro de control incontrolado, en tanto existan apropiados impedimentos constitucionales, democráticos y contestatarios impuestos por los ciudadanos sobre el Estado. Estos impedimentos servirán como poderes de control de cada ciudadano. Ellos asegurarán que mientras el Estado controle a las personas, como tiene que hacerlo para cumplir su cometido, en si mismo representa un centro de control controlado –poder no arbitrario— y entonces algo no esencialmente hostil a la libertad.
Esta idea central recoge una larga tradición histórica, que se basa en la experiencia de la gente común acerca de los males de la dominación, y otorga una base tanto para la formación de pautas constitucionales como para el desarrollo de un programa político para el gobierno. La idea brinda un programa de investigación para la teoría política en el sentido de que provee estímulos y un marco para elaborar los diseños institucionales que puedan servir mejor a los propósitos políticos.

- ¿Crees que existen republicanismos de derecha, de centro y de izquierda, y aun de extrema izquierda?
La idea nuclear del republicanismo puede ser desarrollada en el marco de una filosofía política y constitucional, sobre los lineamientos recién mencionados, sólo con la ayuda de asunciones empíricas: idealmente, supuestos contrastados y nacidos de modelos empíricos y de investigación. Como con cualquier idea abstracta, una variación en esos supuestos intermedios hará la diferencia en las medidas y políticas precisas que la idea puede respaldar.
La variación izquierda-derecha en los enfoques republicanos se corresponde con una variación en el grado de pesimismo que los teóricos mantienen sobre la vida política y social. Aquellos que son enteramente optimistas, y creen que los seres humanos pueden ser completamente altruistas y virtuosos, se sitúan más a la izquierda, defendiendo esquemas utópicos de reconstrucción. Aquellos que son totalmente pesimistas, y creen que los seres humanos en realidad son corruptos y maliciosos, prefieren evitar cualquier medida que altere un status quo bien logrado. Creo que ambos extremos están cercanos a la estupidez. La gente a menudo exhibe niveles heroicos de virtud cívica, como piensan los optimistas; pero, recurriendo a un tópico pesimista, aun las mejores personas son corruptibles: todo poder corrompe, como la tradición republicana siempre enfatizó. Creo que la verdad reside en este terreno intermedio y que las reformas que han sido estudiadas y serán puestas en práctica de forma incremental, nos permiten determinar exactamente qué medidas, entre aquellas que el ideal republicano parece avalar, pueden ser llevadas a cabo .

- ¿Qué piensas sobre la Renta Básica (universal e incondicional)?
Me parece una excelente idea institucional y me encantaría ver a los gobiernos comenzando a experimentar con su introducción. El primer requisito de la libertad republicana es una capacidad básica de funcionamiento, en la terminología de Amartya Sen, y esta propuesta sostiene una determinada manera de conseguir esa capacidad.

- Creemos que la concepción liberal de libertad tiene mayor presencia que la republicana en la universidad; ¿por qué esto es así? (si es que es así)
La tradición republicana romana se distingue por dos rasgos: uno, la confianza en la noción de libertad como no-dominación, explicada anteriormente; y, dos, la creencia de que la mejor forma de evitar que un gobierno sea dominante es sujetarlo a restricciones asociadas con lo que se denomina “constitución mixta”. Estas restricciones incluyen elección democrática, separación de poderes, imperio de la ley, el requisito de dar razones para las decisiones públicas, funcionariado público rotativo y limitado, y la exposición a la crítica de una ciudadanía vigilante. La tradición liberal del siglo XIX remplazó la preocupación por el control incontrolado por la preocupación por la interferencia, de cualquier tipo, pasando por alto el hecho de que una persona puede estar controlada o dominada y aun así no sufrir una interferencia –el control puede ser del tipo de un amo “bondadoso”; e ignorar el hecho de que una persona puede sufrir interferencias y aún así no ser dominada: el control, como en la república ideal, debe ser controlado a sí mismo
Pero la distinción entre las tradiciones permanece en disputa. En primer lugar, los liberales del siglo XIX tomaron como sus héroes a ciertas figuras, como Locke o Montesquieu, quienes se habrían situado a sí mismos dentro de la amplia escuela republicana. Segundo, muchos de ellos, como John Stuart Mill, mantuvieron muchas de las preocupaciones basadas en la libertad asociadas con el enfoque republicano. Tercero, todos ellos retuvieron una conexión con los dispositivos de la constitución mixta, aunque no siempre los consideraron como derivaciones del ideal republicano de libertad
A causa de estas conexiones, yo ahora estoy más preocupado de lo que solía estarlo antes por el empleo de palabras tales como “liberal” y “republicano” y he comenzado a describir ocasionalmente el enfoque que me gusta como ‘civicismo’. La palabra ‘liberal’ en los EEUU es el único y solitario punto de referencia disponible para estar en el centro o en la izquierda. Por lo tanto, me parece que casi nadie en la izquierda entre mis colegas americanos, incluso aquellos con una mente similar a la mía, están preparados para abandonar el término ‘liberal’, ¡y mucho menos asumir el término ‘republicano’! Puede ser el momento para que un neologismo sea traído a escena.

Traducción para www.sinpermiso.info: de Eduardo Moreno y Camila Vollenweider